Nos encontramos en la localidad de Puntallana, con unas maravillosas vistas al mar. Y, este es el lugar idóneo para los amantes de la pesca, el senderismo, el ciclismo y, también, para aquellas personas que disfrutan de no hacer nada, tumbándose al sol, en la playa, sin hacer nada de nada. Por sólo 50 euros, por noche, podremos disfrutar de una estancia increíble. Sus diseños han logrado crear una mezcla de clases, de combinaciones que nos fascinarán. Nos encontramos con tonalidades blancas -en las ventanas-, pasando por un precioso tono amarillo. Casi ocre, en la zona de las paredes, terminado por un tono rojizo, conocido como rojo inglés, en la zona de la carpintería. El tono gris que encontramos en los márgenes de la casa, provenientes de las piedras; incluso, nos dan una mezcla de colores más intensa. Desde esta casa nos encontramos con unas vistas increíbles. Desde sus ventanas y sus terrazas, podemos ver el mar, y podemos ver, también la belleza de la cima de la montaña. Esta casona fue construida a finales del pasado siglo. La chimenea, cubierta de piedras, es un lugar de encuentro para los visitantes, donde podemos hablar con otras personas o leer un buen libro. El dormitorio está compuesto por muebles de los conocidos como de hierro rústico, lo que le da un encanto único a toda la estancia que tenemos delante. Esta casa está entablada en el municipio de San Juan de Puntallana, que es considerado por los habitantes de la misma como “el granero de la isla”, pues es el lugar donde se cultiva la mayor parte del mismo.

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