Fuerteventura

Islas Canarias

Fuerteventura

Fuerteventura es la segunda isla más extensa de Canarias y la de mayor longitud, con una característica forma alargada que Miguel de Unamuno, que pasó varias temporadas en Fuerteventura, identificó como «casi un esqueleto de isla». Con esto, el escritor bilbaíno no pretendía desprestigiar a la ínsula, todo lo contrario. Su intención era más bien resaltar sus condiciones esenciales.

No solo en su anchura (poco más de 25 kilómetros) es escueta Fuerteventura, también en su relieve. De hecho, los romanos se referían a ella como Planasia. Esta particularidad, que no permite que puede retener masas de aire húmedo, su proximidad a África (ni 100 kilómetros la separan de la costa africana) y la cercanía con la zona de altas presiones de las Azores, la convierten en la isla más árida de todo el archipiélago.

Aunque hay bastante unanimidad en que el origen de su nombre actual es muy probable que derive del término con que los romanos conocían a Canarias, Fortunatae Insulae o ‘Islas Afortunadas’, sus primeros habitantes llegaron cientos de años antes que los latinos. Se cree que pudieron hacerlo hasta en el año 1000 antes de Cristo, y se sabe que provenían de las tribus bereberes del norte de África.

Durante los siglos siguientes y bautizada ya como Erbania o Herbania por el pueblo guanche, se dividió en dos territorios separados por una muralla. De un lado, el cantón de Jandía. Del otro, el de Maxorata. Así continuó hasta la conquista de los europeos en el siglo XV.

Espacios naturales de Fuerteventura

Pese a lo que uno pueda suponer en un primer momento cuando sale a relucir la sequedad y planicie de Fuerteventura, eso no significa que no cuente con parajes fascinantes que cautiven al visitante. Más bien todo lo contrario. De hecho, se considera como la isla con más playas paradisíacas de todo el conjunto canario.

¿Hemos dicho ya que también es la más antigua? Pues lo decimos ahora. Fueron las escarpaduras y cuevas de Ajuy, al oeste de Fuerteventura, el primer terreno en surgir de las aguas como consecuencia de una serie de erupciones volcánicas que tuvieron lugar hace alrededor de 100 millones de años.

Con todo este bagaje, la isla tiene mucho que ofrecer. Espléndidos rincones que mostrar.

Dunas de Corralejo

El punto con mayor encanto del norte de Fuerteventura gracias a la belleza de unas playas de arena finísima con unas dunas que pueden llegar a alcanzar los 50 metros de altura.

Popcorn beach

Aunque este no es su verdadero nombre, sí fue con el que se viralizó en las redes sociales. Todo por los rodolitos, estructuras calcáreas de algas coralinas que son arrastradas hasta la orilla y que verdaderamente parecen palomitas de maíz. Aunque algo más duras.

Montaña sagrada de Tindaya

Considerada como un símbolo de Fuerteventura, Tindaya ha sido declarada, entre otras cosas, bien de interés cultural por la gran cantidad de señales aborígenes que se han encontrado en ella y que indican que fue un importante lugar de culto para los antiguos moradores de estas tierras.

Ajuy

Además del interés geológico que despierta la zona (cuenta con un yacimiento de sedimentos oceánicos y fósiles de criaturas marinas extintas), destacan su playa de arena negra y, sobre todo, sus antiquísimas cuevas, hasta las que se puede llegar e incluso acceder.

Isla de Lobos

A tan solo 15 minutos en ferry desde el puerto de Corralejo, solía ser el hogar de una importante reserva de lobos marinos que se está tratando de recuperar. Parece mentira que apenas 6 km² de islote proporcionen tal cantidad de opciones turísticas, por no hablar de la espectacularidad del lugar en sí.

Betancuria

Uno de los secretos mejor guardados de Fuerteventura se encuentra a muy poca distancia de Betancuria, la que fuera primera capital de Canarias. Cerca de 6 kilómetros de litoral formado por piscinas naturales de plácidas aguas color esmeralda.

Actividades

Terminaríamos antes creando una lista que incluyera las cosas que no pueden hacerse en Fuerteventura que recogiendo las que sí, así que aquí va tan solo una mínima relación de sugerencias:

  • Visitar la Casa Museo de Unamuno
  • Visitar el Museo de las Salinas del Carmen
  • También el del queso majorero
  • Iniciarse en el surf en Corralejo
  • Practicar yoga en la isla de Lobos
  • Conocer la Catedral de Santa María de Betancuria
  • Recorrer a pie toda la isla en varias jornadas
  • Hacer senderismo de una forma más relajada
  • Hacerlo incluso con cabras, una nueva modalidad que está poniéndose cada vez más de moda
  • Contratar una sesión de fotos de boda o por cualquier otro motivo
  • Jugar un partido de tenis en cualquiera de los centros deportivos de Fuerteventura
  • Ver delfines y ballenas desenvolviéndose en su hábitat natural
  • Dar un paseo en catamarán o en velero
  • Hacer un tour en piragua o en kayak
  • Ver tortugas marinas en el centro de recuperación y conservación de Morro Jable
  • Coger una bici y pedalear hasta las zonas menos accesibles de la isla
  • Etcétera, etcétera

Cultura y gastronomía

Pese a que todo el archipiélago canario comparte referencias culturales y propuestas gastronómicas, cada una de sus islas alberga variantes y fórmulas diferenciales que las hace únicas.

En Fuerteventura uno puede degustar tanto unas papas arrugadas con mojo como un puchero canario, unos pejines o unas jareas (peces pequeños secados al sol y horneados o servidos a la plancha), pero también sabrosos mejillones y lapas pescados en sus playas.

La carne de vaca y la de cerdo son muy consumidas, cocinadas de formas diversas y también a la brasa, pero a diferencia de otras zonas, Fuerteventura es también productora de carne de baifo (cabritillo) y de cabra. Más allá de su carne, de las cabras de la isla se aprovecha también su leche con la que se elabora, mezclada con leche de oveja, el queso majorero, curado con aceite, pimentón o harina de maíz. Se trata de un queso muy apreciado y que ha obtenido un sinfín de premios. Junto al palmero, el majorero es uno de los dos quesos canarios que cuenta con denominación de origen.